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Centro NAVE: El desafío de apoyar la creación artística en Chile

Por: Consuelo Laclaustra.

Fotografías: Mila Ercoli.

Hace cuatro años se abrieron las puertas de uno de los proyectos arquitectónicos más atractivos al interior del Barrio Yungay: el Centro de Creación y Residencia NAVE, que tras 5 años de construcción dirigido y diseñado por el reconocido arquitecto, Smiljan Radic comenzó la difícil tarea de dar valor a la creación por sobre la producción y apoyar la falta de profesionalización que se viven actualmente en las artes escénicas, sus cruces interdisciplinarios como la investigación y experimentación.

Pese a que NAVE nació con el deseo de darle a los artistas un espacio para trabajar y desarrollarse en lo más altos estándares, en términos de acompañamiento desde los equipos de producción, técnica y comunicaciones, su concepción surge de la experiencia de las mismas directoras que gestaron el proyecto, quienes se enfrentaron a otras realidades y al concepto de “residencias”, una práctica usual en distintos espacios de creación en Europa, como las “naves” (fábricas en desuso que los municipios españoles tomaron como espacios para el desarrollo artístico), o como las Casas de Danza en el resto del continente occidental que se prestaban como instancias para que los artistas pudiesen trabajar en investigaciones escénicas sin necesidad de generar un producto de exhibición, dando así valor a la creación por sí misma y no al resultado de dicho trabajo.

De esta manera, NAVE nació como un espacio con una Convocatoria permanente para recibir los primeros proyectos en Artes Vivas, -el cruce interdisciplinario de las artes escénicas como la danza, la música, la performance y el teatro, enfocado desde el quehacer del cuerpo, que con el tiempo se convirtió en un llamado  anual, dado al alto número de propuestas que recibe año a año: en 2018 más de 220 artistas enviaron sus proyectos de creación para trabajar en una de las 10 residencias al interior del espacio.

Sin embargo, en el camino de un proyecto sin precedentes en el resto de Latinoamérica, NAVE comenzó a aumentar sus apuestas en el apoyo a la creación, donde su labor se comenzó a definirse más allá de solo un espacio para la recepción de estos proyectos con una línea curatorial clara: la danza y las artes vivas experimentales y contemporáneas, pero como una plataforma para la visibilización y movilidad de los artistas, además de transformarse en un centro para la internacionalización de la creación local.

En la actualidad, NAVE se encuentra asociado a más de 15 espacios internacionales, entre ellos el Teatro Nacional de Brest, Francia Le Quartz, el Teatro Rivolli en Portugal, Bassano dil Grappa en Italia, el centro de creación GRANER en España, el programa de residencias artísticas PAR en Uruguay, y ha elaborado proyectos de apoyo a artistas locales como la beca a 8 artistas nacionales para desarrollar residencias de creación de la mano del Área de Danza y la Unidad Internacional del Ministerio de las Culturas y el Patrimonio, “¿POR QUÉ ME MUEVO?” y la beca con Fundación Mustakis, que asigna apoyo monetario a dos artistas seleccionados al interior de NAVE.

Además, su valor curatorial ha traspasado las barreras locales al ser invitado en dos instancias distintas a generar un foco Chile en festivales internacionales. En 2017, NAVE desarrolló el primer foco Chile en el Festival de Danza Contemporánea DañzFabrik en el Teatro Nacional de Brest, Le Quartz en Francia donde llevó a las artistas María Siebald, Carolina Cifras y Javiera Peón-Veiga a presentar sus piezas Transmisor, Oropel y Acapela, y en 2018, NAVE estuvo a cargo de llevar a la delegación chilena de artistas compuesto por Matilde Amigo y Loreto Caviedes a desarrollar sus investigaciones artísticas en GRANER dos semanas, y a María Siebald que fue con un site specific de su trabajo en lengua de señas Trasunto #1 como parte de la Bacanal del Festival Sâlmon en España.

En solo cuatro años, NAVE ha apoyado más de 600 artistas, desarrollado más de 15 alianzas con espacios internacionales, se ha asociado a más de 30 espacios locales, y ha desarrollado convenios y programas de formación desde distintas temáticas que van desde el entendimiento de estas nuevas prácticas y el rol de la artes en la gestión de las políticas públicas culturales. Sin embargo, no ha sido un proceso fácil.

NAVE es un proyecto compuesto en su principal medida por un equipo femenino (90% mujeres), se originó gracias al apoyo de la Fundación Patrimonio Artístico Creativo, institución sin fines de lucro, que en una iniciativa liderada por el mecenazgo entregó la esquina entre las calles Libertad y Compañía para construir el proyecto NAVE. A la fecha continúa la Fundación apoyando monetariamente el funcionamiento del Centro de Creación y Residencia, sin embargo el resto de los fondos necesarios para que continúe el proyecto son levantados a partir de fondos públicos nacionales y apoyos internacionales, lo que hace que NAVE enfrente lo que otros espacios deben enfrentar a nivel local, la precariedad y la inseguridad de no alcanzar las cifras año a año para hacer funcionar su programación y misión. Y esto se debe principalmente a que NAVE no es un espacio que se dedique a la exhibición, sin embargo tiene un rol activo con el público artístico y los interesados en los procesos, además de la comunidad del barrio Yungay, teniendo en cuenta su rol a nivel territorial. Por lo mismo, todas las actividades al interior de NAVE como conversatorios, laboratorios, talleres y aperturas son completamente gratuitas. No se puede estimar que el valor y el capital generando al interior de NAVE se base en la venta de entradas porque desde ahí se rompe con el principio de que el apoyo a la creación es lo que genera una sinergia dentro de las economías creativas.

Esto es un modelo nuevo, muchas veces acusado de ser un proyecto de nicho, no obstante es un proyecto que reivindica la esencia de cualquier proyecto: el ímpetu de investigación, de generar nuevas ideas con el apoyo necesario para hacerlo, donde no existen límites disciplinarios. Pero hasta que no existan sistemas de apoyo que vayan más allá de los fondos estatales y no se valore la creación desde sus inicios, y se enfoque el desarrollo de políticas públicas culturales hacia instituciones que velan por lo anteriormente mencionado, los espacios únicos como NAVE, deberán continuar año a año viendo iniciativas que permitan cambiar los paradigmas de las economías creativas.