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La revolución, la danza y los procesos

Centro Nave realizará una apertura abierta a toda comunidad donde el público se transformará en participantes activos del ejercicio escénico. Las artistas a cargo, Loreto Caviedes Jeria y Camila Rojas Cannobbio, abrirán un espacio de conversación con el fin de sociabilizar el proceso de creación y conocer la experiencia de los participantes.

Por Consuelo Laclaustra.

Se conoce mucho de la obra y vida de Emma Goldman (1896-1940), la anarquista y activista nacida en Lituania que, ante la opresión de su país de origen, vivió una vida nómade.

La historia va un poco así: pese a que tuvo una educación limitada, era ávida de la lectura, y tras irse de Prusia para vivir en St. Petersburg, Goldman se asoció a círculos estudiantiles radicales. Estuvo varias veces en prisión, apoyando los movimientos de los trabajadores; escribió ensayos y libros, y terminó deportada a la Unión Soviética. Estuvo un tiempo breve ahí y escribió “Mi Desilusión en Rusia” (1923) y vivió en una serie de países en Suiza, Alemania, Inglaterra, Francia, entre otros, lo que inspiró uno de sus últimos trabajos: “Living My Life”. Ese es el libro que casi cien años después nos lleva a este lado del mundo, a Chile, y directamente al trabajo de las creadoras nacionales Loreto Caviedes Jeria y Camila Rojas Cannobbio, quienes se encuentran en estos meses en un proceso de investigación de danza que lleva el mismo nombre de una de las frases asociadas a Goldman: “Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”.

Loreto tiene una formación académica en danza, mientras que Camila comenzó originalmente en el teatro. Sin embargo, hoy, tras casi diez años de haberse visto por primera vez, se encuentran trabajando colaborativamente en una residencia, que toma aquella frase de principios del siglo XX para preguntarse por el goce de la danza y la importancia de la mirada del colectivo y la audiencia.

¿Cómo esta frase une y mueve el trabajo de las creadoras y su colectivo CO-INSPIRANTES? Y, ¿De qué manera podemos tomar una frase del otro lado del mundo en otra realidad y contexto y llevarla al plano de la danza en el siglo XXI?

En 2010 las creadoras se encontraron por primera vez, cuando participaron en uno de los laboratorios impartidos por la coreógrafa de trayectoria nacional Eli Rodríguez. Luego de eso, Camila se fue a Londres a estudiar un magíster Performance: Practice and Research, y el segundo Movement: Directing and Teaching y, dado a sus conocimientos, Loreto Caviedes la invitó a participar del proyecto CENIT (2015) para generar en conjunto una resolución escénica. Los resultados las han llevado a ambas a experimentar como directoras de la performance CENIT, estrenada en NAVE en 2017, a su propia intrusión como directoras-intérpretes en la pieza escénica XENIT, en 2018 en La Vitrina, y posteriormente a su última residencia: SI NO PUEDO BAILAR TU REVOLUCIÓN NO ME INTERESA (2019). Esta desarrolló una serie de laboratorios en agosto y septiembre, y que continuará su proceso de creación en el Centro de Creación y Residencia NAVE.

Entre la danza y el teatro

Para el dúo colaborativo que creó el colectivo co-inspirantes, las dificultades detrás de sus proyectos, que tematizan sobre todo problemas sobre archivo y cuerpo, no se ven marcadas por el trabajo de ambas –el de Camila desde el teatro y el de Loreto desde la danza–, sino más bien por las maneras de generar y entender un colectivo. “Cuando me invitó (Loreto), el grupo se iba transformando y había un flujo de gente, y es algo que nos sucede hasta el día de hoy. Por lo mismo, no hemos podido armar un colectivo permanente, y de esa manera hemos entendido que la obra y el proceso pueden mutar”, asevera Camila.

Ambas coinciden en que, a pesar de venir de planos muy específicos, las dos tienen un interés en abrir la perspectiva de las disciplinas actuales. “Me ha interesado pensar la danza desde la performance y no desde lo que tradicionalmente se entiende como coreográfico. A la Cami le interesa la danza y el teatro más expandido”, dice Loreto.

Cuando Camila se sumó a CENIT, una pieza de danza que buscaba re-pensarse desde el archivo de la obra original española ZENITH, del cual Loreto solo tenía conocimiento a través de una reunión en Skype que tuvo con sus creadores, comenzó rápidamente una relación laboral colaborativa y transversal, donde a partir de la investigación desarrollada en una primera instancia por Loreto, Camila fue vital para la mirada del proyecto no solo desde la danza sino desde la performance. La obra ha evolucionado con el tiempo:, primero fue una residencia de creación, después integró a dos intérpretes y bailarines en escena, y luego contó con la participación de las dos creadoras en escena.

Esta mezcla entre teatro y danza ha sido un desafío para las creadoras, quienes entienden que lo híbrido del proyecto dificulta la instalación de este en distintos espacios. Sin embargo, reconocen que la obra ha sido bien aceptada en espacios dedicados al cruce interdisciplinar, y que en términos procesuales ha tenido resultados buenos, sobre todo entre las audiencias que se han hecho parte de los procesos.

“Es curioso esto de las disciplinas, cómo entran y caen. Es interesante ver cómo Xenit funciona mejor que Cenit, dado que es más espectacular, y la otra es más precaria y funciona de manera crítica. Cuando la presentamos asistió un público heterogéneo y lo disfrutaron de mejor manera. La definición de las disciplinas ya no es tan importante, porque la obra tiende a funcionar cuando el público se siente interpelado, cuando es cercano”, explica Loreto.

Si no puedo bailar tu revolución no me interesa

Sobre el origen de esta frase de la activista Emma Goldman, hay historiadores que dan indicios sobre la veracidad de su origen y sobre su real composición; sin embargo, muchos concuerdan en que esta nace de una anécdota de su libro “Living My Life”:

En los bailes yo era una de las incansables y de las más alegres. Una noche un primo de Sasha [Alexander Berkman], un jovencito, me hizo a un lado. Con cara seria, como si me fuese a avisar de la muerte de unx queridx compañerx de lucha, murmuró que no era apropiado que una agitadora como yo bailara. Ciertamente no con tanto desparpajo y relajo. Era indigno especialmente de alguien que estaba camino a convertirse en una poderosa fuerza dentro del movimiento anarquista. Mi frivolidad sólo podía dañar La Causa. (…) Si significaba eso, entonces no la quería. “Deseo libertad, y derecho a la auto- expresión, el derecho de cada unx a cosas bellas y radiantes”. El anarquismo significaba eso para mí, y lo viviría así a pesar de las prisiones, las persecuciones, de todo. Sí, incluso en contra de la condena de mis propixs compañerxs de lucha, yo viviría mi propio ideal. [Living My Life (New York: Knopf, 1934), p. 56]

De inmediato la frase atrajo a ambas creadoras, quienes siempre pensaron este proyecto como una aproximación a una pieza y como una investigación extensa, en que comenzaron trabajando a nivel teórico y luego a nivel práctico. “Empezamos trabajando pensando desde la danza, y siendo súper específicas. Nos hemos dado cuenta de que en el teatro hay mucho de esto; sin embargo, en la danza hay poca bibliografía, y queremos volver a meternos en la escritura, en cómo la participación de las audiencias en la danza afecta el cuerpo de los espectadores”, explica Camila.

Y Loreto añade: “A propósito de la frase, siempre pensamos en el afecto del cuerpo desde un lugar gozoso, y justamente ahora, buscando eso, invitamos a la audiencia desde un lugar que no sea paternalista, nos sentimos con el tiempo de dar libertad al juego, investigamos con otras dos bailarinas cómo el sonido y el vestuario permiten pasar desde la incomodidad al goce corporal. Nos interesa generar estrategias para que la gente pueda participar”.

“Yo creo que existe de todo, y me parece bien. No defiendo la muerte de las disciplinas, porque me parece interesante que existan formatos clásicos, ya que desde la diversidad hay riquezas. Lo que sí creo es que estamos viviendo un momento artístico donde hay una búsqueda más experimental entre los creadores más jóvenes y contemporáneos. Creo que hay una camada de creadores que están en esa sintonía y tiendo a pensar que la lucha aparece para abrir espacios de experimentación”, cuenta Loreto.

Tras un ciclo de cinco sesiones de laboratorios llamado AUTORÍAS DEL ESPECTADOR, la investigación culmina en NAVE. En esta última residencia se pretende explorar el concepto de interacción; para ello, se invitará al espectador a participar dentro de una experiencia colectiva que busca desestabilizar los roles de sujeto/objeto, observador/observado, pasivo/activo. El objetivo es superar la idea de que el espectador participa solamente desde el silencio y la quietud y de que los performers son los únicos autorizados para gozar-bailar.

Esta residencia además contará con una apertura de proceso gratuita el 29 de octubre. Quienes deseen participar se podrán inscribir en la web de NAVE (http://nave.io/residencias/si-no-puedo-bailar-tu-revolucion-no-me-interesa/)