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Especial artes visuales: Cecilia Avendaño

La alquimia espiritual y profana de Cecilia Avendaño

Por Fraymar Pagua

Fotografías: Tomás Eyzaguirre

 

“Siento que mis personajes habitan en una delgada línea entre realidad y ficción. Como el reflejo de la fusión de dualidades que normalmente no tienen conexión entre sí y al unirse dejan de tener un hogar, o responder claramente a una sola categoría mental”. Y es lo que busca con la ambigüedad de sus imágenes Cecilia Avendaño, una exponente del arte visual, caracterizada por exponer el rostro humano con transformaciones permanentes e identidades múltiples.

 

 

Graduada en Artes Visuales en la Universidad de Chile, los inicios de su arte distintivo tienen sus orígenes cuando tenía quince años y recibió su primera cámara fotográfica. “Luego cuando entré a la Escuela de arte de la Chile me di cuenta qué dentro de todas las manifestaciones de las artes visuales, la que más me representaba era la fotografía, con lo cual uní esta gran pasión con mi vocación y con el trabajo que quería hacer todos los días”, cuenta.

 

La operación de “deconstrucción” de retratos es realizada con personas reales. El proceso es largo y según explica la artista se necesitan más de cien fotografías para la elaboración de una obra de arte llena de movimiento.  “Alquimia espiritual y profana”, así define Cecilia su obra que le ha permitido exponer en importantes galerías del país.

 

 

Los personajes en los retratos de Cecilia son imaginarios. Con ellos pretende sacar a la gente de la realidad y del patrón de lo “correcto” en términos estéticos, porque, aunque muchos de ellos cuenten con los detalles “bellos” del canon, se pierden entre imágenes que pierden la “coherencia” que se está acostumbrado a ver de acuerdo con las “respuestas aprendidas”.

 

A pesar de tener numerosas obras, Cecilia cuenta que con el trabajo que hasta ahora más se ha identificado es que actualmente está desarrollando, llamado “Enfermedades Preciosas”, porque le ha permitido abrir un espacio de investigación, tanto en su modo de trabajo como en los métodos de observación que utiliza diariamente para vida. “A través de la fotografía y el montaje digital, veo concretadas mis ficciones estéticas sin perder la conexión y referente en la realidad”.