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Especial artes visuales: Javier Barriga

Por Simón Cruz

Fotografías: Cortesía Javier Barriga

 

Muchas veces, mientras camino por las veredas me detengo a observar, lo que para mis ojos, puede interpretarse como una intervención artística, da lo mismo si es un mural o si es un afiche promocional de algún producto. Me detengo, y en cierta forma disfruto, al mismo tiempo que analizo la propuesta que esa imagen puede ofrecerme, la calle puede ser una galería de arte cuando nos sacamos los prejuicios. Si bien, para el común de las personas, incluyéndome, entender el motivo oculto detrás de un graffiti cuesta un poco, no es un impedimento para lograr apreciar el trabajo detrás de cada obra.

 

Últimamente, se ha activado una nueva generación de artistas sumamente talentosos, que deciden compartir su pasión y su trabajo con los habitantes de la urbe, regalándonos imágenes que pueden despertar miles de cosas en cada persona que mire sus impresiones.

Javier Barriga, Chileno, es uno de esos artistas que decidió compartir su trabajo con el mundo, plasmando sus murales en las calles donde la vida pareciera no detenerse y donde el tiempo apremia. En el centro de la ciudad, sus trazos nos regalan un momento de calma en una imagen de realismo amplificado, cargado de perfección y manejo de los elementos con los que realiza los retratos. Son, además, una real obra de arte que pudiera permanecer perpetua en los registros populares, sin tener que existir un medio económico de por medio que nos permita disfrutar de ella.

Probablemente, al leer el nombre de Javier Barriga, no identifiques su trabajo del todo, y está bien, no siempre sabemos quien pintó cada mural ni cada tela.

 

 

Barriga es el pintor de los torsos femeninos y las  trenzas rubias, los mismos que puedes ver en diferentes lugares de Santiago de Chile. Por supuesto que su trabajo abarca otras variantes, las que son tanto o más cautivantes que los propios murales, pero en este artículo quiero destacar, principalmente, a sus musas y a sus trenzas.

Tal cual lo dice el encabezado de este texto, su trabajo trasciende a la imagen, y es que detrás de cada una de sus pinturas existe una intención, supongo que todos los pintores la tiene, y ésta tiene relación con lograr despertar un vínculo con el que el espectador se identifique y pueda relacionar la figura humana con alguien que tal vez conozcas, incluso, que quien observe la pintura, se pueda sentir reflejado en ella.

Si te detienes a analizar su obra, pareciera que las mujeres que pinta están protegidas bajo un alero de inocencia, intimidad y protección, y eso que el logra capturar resulta sumamente interesante de ver.

 

 

Javier es uno de esos artistas con los que puedes dialogar más allá de su trabajo, y de esa manera accedes a sus registros, a su escuela, a lo que lo mueve como pintor, a entender cómo sus referentes influyen en su obra, y también, accedes a ese lado sensible que busca retratar en sus pinturas, y que ciertamente lo logra.

Su trabajo es sumamente respetuoso y delicado, hablando desde el punto de vista de lo que plasma en sus murales. Sus retratos no tienen rostros visibles, y eso hace que no puedas identificar quien es la modelo, por lo que perfectamente puedes ser tú misma, algo que resulta bastante interesante. Son imágenes que destacan por el respeto con el que trata a la figura de la mujer, rescatando otras ramas de la feminidad, evitando la exacerbación de lo sexual, últimamente muy en boga por desgracia, y rescatando momentos tan íntimos y personales como el acto de hacerse una trenza.

El trabajo de este artista no ha estado exento de críticas, claramente no por la calidad del mismo, sino que por el color de las trenzas de sus modelos. ¿Es entendible esa crítica? Tal vez, puesto que la estética convencional de los murales arrastra consigo símbolos que pueden obedecer a corrientes más folklóricas y que encajen con otros estereotipos.

Sin embargo, y a pesar de que los referentes que inciden en la visión de Barriga, van cambiando, su compromiso con el arte, no.

 

 

Entre las cosas que hablamos durante el proceso de redacción de este texto, Javier describe el tiempo que invierte en la creación de sus murales, con jornadas que se inician a las 8 de la mañana, tal cual lo hace el promedio de los trabajadores, y que terminan incluso más tarde que una jornada de trabajo normal, además lo que implica trabajar en la calle. Desde el decidir no trabajar en una oficina, a modo de resistencia, hasta el hacerte consciente del impacto público que puede tener su trabajo. Pasión y convencimiento puro, así lo califico.

Actualmente, Javier está trabajando en otro proyecto en su taller,  buscando materializar una exposición propia en la que desarrollará la narración de una historia mediante sus pinturas. Es mucho lo que se puede esperar de este artista, el nivel de detalle que imprime en su trabajo es notable.