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Entre la foto y el mosh

Por: Lorena Arán.

 

Los inicios de René con las fotos de bandas comenzaron luego de sus reiteradas visitas a bares de música en vivo, tales como el antiguo Barsovia en Talca, fue específicamente en ese lugar donde conoció al fotógrafo Nelson Vergara, quien hacía fotos de tocatas en vivo y sociales para el bar. “Le preguntaba cómo lograr lo que él hacía y me invitó a acompañarlo y así empecé a hacer fotos con él, comencé haciendo reemplazos y eventualmente quedé trabajando estable” sostiene Bravo, quien desde ese momento comenzó a conectar con las bandas desde que llegaban hasta después de la tocata.

 

 

 

¿Cómo ha sido el proceso de transformación?

Antes hacía hartas fotos y las subía pero ahora guardo el material. Lo cuido más porque cuando subes demasiadas luego quieres vender y ya hay muchas imágenes circulando, entonces nadie quiere pagar. A las bandas les ofrezco registro y para eso me he formado y estudiado. Yo partí sin saber nada, ahora estoy en la otra vereda y cuando me encuentro cabros haciendo fotos, me acerco y les digo que siempre valoren su trabajo.

 

 

¿Cómo lo haces para fotografiar desde el público hardcore?

Soy parte del público, me meto entremedio de la gente, en la escena, estoy en el mosh, ahí cargo mi cámara guerrera y si se me llega a caer, me va a doler menos. He vivido roturas de cámaras y lentes, por lo que he ido aprendiendo a alejarme un poquito, sólo un poquito, o sea estar encima, pero con cuidado (ríe).

 

¿Público o fotógrafo?

¡Fotógrafo! Cuando estoy sin la cámara, estoy todo el rato pensando “¡qué buena toma!” o “desde ahí se podría hacer la media foto” o si veo a alguien arriba en el escenario haciendo fotos, me pregunto que por qué se paró ahí y no allá. No es que critique, pero siempre me estoy cuestionando las fotos. Cuando fotografío bandas trato de no intervenir, ando agachadito en el escenario, pero cuando estoy en el público ¡me voy con todo! Es ahí cuando captas las sensaciones de la gente, también ahí se siente la fuerza de la banda, el público gritando, saltando unos arriba de otros. Esa energía es la que quiero interpretar desde la fotografía.

 

 

¿Cómo te ves en el futuro?

Me veo haciendo fotos de bandas, creo que voy a seguir en esto, pero también en las otras áreas que estoy explorando. Quiero armar un estudio propio, ya que eso te permite trabajar cuando quieras. Como futuro próximo, me gustaría sacar un libro, que me permita mostrar mi trabajo.

¿Qué opinas de la escena local musical?

Para mí lo más trascendental es que faltan espacios, no hay. Existen bandas históricas que no tienen dónde tocar, además el público tampoco cuida los espacios y se vuelve un mal negocio. En la vida nocturna influyen varios factores, pero claro, depende del género musical. Hay bandas nuevas y necesitan conectarse con el público, pero terminan siendo puros ensayos y no pueden interactuar.

 

 

¿Qué cuidas de tu trabajo?

La identidad. Creo en los sellos fotográficos, es como cuando dicen “¡Ah! Esa foto es del René, esa imagen con esas curvas es del René!”. Intento cuidar además mi espacio de creatividad, que es mi taller.

¿Te hace feliz la fotografía?

Sí, 100%. Soy feliz, soy un pez en el agua, siento los ritmos, me muevo, salto, dejo la cámara, me vuelvo público, la voy a buscar y sigo haciendo fotos. Es mi espacio de liberación, me vuelvo eufórico, me llena.