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Adiós Germán Droghetti, maestro del diseño teatral en Chile

Por: Catarina Bon Vora

Fotografía: http://revistapaula.cl

Este 11 de septiembre cumplía 63 años, sin embargo, el contexto sanitario de la actual pandemia dispuso lo contrario. En un sentido gesto, este lunes la Universidad de Chile informaba el fallecimiento de Germán Droghetti Perlwitz, diseñador oriundo de Temuco. Desde su círculo comentan que no estaba nada contento con el virus, pero que nunca perdió su sentido del humor.

El profesor Droghetti  (titulado por la Universidad de Valparaíso en Diseño Gráfico) se desempeñó como titular del Departamento de Teatro de la Universidad de Chile, donde estuvo a cargo de los talleres de diseño gráfico y escénico.

Sin embargo, fue su oficio (compuesto por 11 páginas de extenso curriculum y más de 100 diseños escenográficos  y de vestuario) puesto a disposición de las artes escénicas lo que lo destacó en montajes del Municipal de Santiago como Don Quijote, de Jaime Pinto y basada en el ballet de Marius Petipa, versión que fue aclamada por su inolvidable escenografía y vestuario.  

Su carrera se impulsó a partir de  1985, donde participó en las Temporadas de Ópera y ballet del mismo teatro. Así también trabajó en importantes montajes en Temuco, Viña del Mar, Punta Arenas, Valdivia Santiago y Concepción.

Las enseñanzas de un maestro cercano

Quienes lo recuerdan ahora, lo describen como una persona que estuvo siempre al lado de sus estudiantes y a quienes exigía mucho de sí. Y aunque a veces pensaba en no volver a las salas de clase, siempre terminaba estableciendo nuevos vínculos que hasta hoy lo mantuvieron como académico del Departamento de Teatro de la Universidad de Chile.

En una entrevista que le hiciera el diario regional El Sur el año 2007 en el contexto del montaje La Traviata (en la región del Biobío) el artista ya plasmaba parte de los aprendizajes que varias generaciones pudieron recoger del ahora maestro: “Lo más importante es leer el texto, escuchar la música, investigar respecto de la obra, la época que representa, y hacer reuniones de trabajo con el equipo a cargo del montaje y estudiar en conjunto con el regisseur o director de la ópera, los detalles que éste busca destacar en la representación, de qué manera se mueven los actores en el escenario, los caracteres de cada personaje, para ponerse de acuerdo en la propuesta estética y dramática” detallaba.

Para Droghetti “al diseñar el vestuario se debe considerar que los detalles de éste deben verse desde mínimo ocho metros, por lo que éstos aparecen muy exagerados, mucho brillo, vidrios cortados y de colores fuertes y contrastados”.

Su sello quedó plasmado también en las óperas de Giuseppe Verdi, La Traviata, La Flauta Mágica, de Wolfang Amadeus Mozart y M. Butterfly, que llegaron hasta el Teatro de la Universidad de Concepción (de la mano de su participación en la Corcudec) donde se esmeró en crear los mundos de estas piezas escénicas, equilibrando el desafío de elegir materiales nobles, ligeros y una estructura de fácil ensamblaje y calce para los distintos escenarios y que igualmente fueron aplaudidas por el público local.

“Durante la obra suelen presentarse ‘minutos de terror’, cuando un traje se rompe, un taco se despega, una peluca no está. Esas situaciones las salva la cohesión del equipo, la disposición para ayudar y el que cada uno sepa exactamente lo que debe hacer”, concluía el 2007 el profesor.

Creatividad y humor

En el plano internacional destacó con su participación en producciones en el Municipal de Asunción,  la Ópera Washigton, el Colón de Buenos Aires, El Nacional de Tokio y el Festival Händel de Göttingen en Alemania.

Ahondar en las razones de su basta carrera supone hacer memoria de los momentos cotidianos. Montserrat Catalá, quien se desempeñara como coordinadora de vestuario en el Municipal de Santiago los recuerda así: “Germán era un tipo muy talentoso, con mucha imaginación, con unas habilidades en el dibujo preciosas que iban más allá del diseño de vestuario”.

Entre sus trabajos escenográficos y de vestuario para ópera destacan  La Cenerentola, La Traviata, Julio César, Don Pasquale, El Rapto en el Serrallo, Carmen, Falstaff, y  El Barbero de Sevilla.

Catalá comenta “Yo lo conocí por el teatro Municipal. Él de alguna manera organizó y diseñó los programas de sala, porque antes de la llegada de Germán eso no existía” y agrega que “sus producciones eran de mucha imaginación, un hombre con mucho estilo, una reconoce sus bocetos y vestuario. Cuando estaba en las bodegas reconocía su mano y eso es muy importante para un diseñador escénico: ser reconocido por el producto”.

Esa “mucha imaginación” lo llevó a incursionar sin límites en todo tipo de épocas al diseñar. Desde lo victoriano, hasta lo contingente con el uso de pantallas LED en sus propuestas escenográficas.

Sus entregas para el teatro fueron aplaudidas en El conde de Monte Cristo, Te juro Juana, Fuente Ovejuna, Pancho Villa, Noche de Reyes, El Burgués de Gentilhombre, Cuatro Puntos Cardinales, Freud, Traición y Cabaret, incluyendo escenografías para Comedia Antigua, Antígona y El Mago de Oz.

“Tenía mucha chispa, simpático y buen compañero, siempre atento a conversar. Como todo el mundo se exaltaba, pero en general muy abierto a todas las generaciones”, comenta Montserrat al recordar sus idas a tomar café con Droghetti.

“Él era un gran ilustrador, las ilustraciones proyectadas en esas pantallas LED eran maravillosas. Él era capaz de trabajar en el lugar que estuviera, con lo que le pusieran”, puntualiza Catalá.