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Amanecer de Mandrágora

Guillermo García

Escritor, editor y talquino por adopción.

 

A principios de la década del treinta el azar hizo que se reunieran en Talca, en los pasillos del Liceo de Hombres, los primeros tres integrantes del grupo Mandrágora. En aquel entonces la ciudad presentaba un marcado estilo feudal, en cuanto se refiere a sus costumbres y su estructura social. Cualquiera que fuera distinto era señalado con el dedo. Braulio Arenas venía de la Serena, Teófilo Cid llegaba desde Temuco y Enrique Gómez-Correa era el único oriundo de Talca. De esta forma se juntaban los metales del norte, la lluvia y la vegetación del sur con el alcohol y la violencia telúrica de la zona central.

Esta mezcla volcánica, un misterio alquímico, fue el origen de Mandrágora, el colectivo literario más importante y trascendente que nos han regalado las letras chilenas en toda su historia.

Durante su breve paso por Talca estos jóvenes hicieron época, tradujeron a Nietzche, Blake, Rimbaud y Goethe. Gómez-Correa editó la revista “Dirigible” donde aportaron textos varios estudiantes del liceo y Teófilo Cid, el master de la noche, traqueteaba un viejo piano y todos cantaban: Yes, sir, she is my babe…., mientras por la plaza paseaban litúrgicos, circulares y Donosos académicos.

Sin embargo la primera manifestación pública, que es considerada por sus integrantes como el acto fundacional, fue un recital poético en el auditórium de la Universidad de Chile el 18 de julio de 1938. Allí Jorge Cáceres, uno de los oyentes de sólo catorce años, se une indisolublemente a esta cofradía secreta. En diciembre de ese mismo año se imprimió la primera revista del mismo nombre. Luego, entre 1938 y 1941, vendrían seis números adicionales. En ellos colaboraron poetas amigos como Vicente Huidobro, Gonzalo Rojas y Pablo de Rokha.

Durante la década del cuarenta aparecieron otras publicaciones como “Gradiva” y “Leit Motiv” y se realizaron tres exposiciones surrealistas. Los integrantes de La Mandrágora publicaron un sinnúmero de libros, ensayos, manifiestos y se relacionaron con los más connotados exponentes del surrealismo mundial como André Bretón, Víctor Brauner y Wilfredo Lam. Realizaron obras en colaboración con René Magritte, Eugenio Granell, Jacques Hèrold y Enrico Donati. Su trabajo, aún desconocido en Chile, tuvo un alto impacto externo. Mandrágora es considerado el grupo surrealista más importante fuera de las fronteras europeas. Octavio Paz señaló que era el único auténticamente surrealista de Latinoamérica.

En síntesis, Mandrágora, fue un discurso vanguardista con una lógica artística y no social. Para ellos el surrealismo no fue ni una estética ni una escuela ni una manera: fue una actitud vital, total -ética y estética- que se expresó en la acción y la participación.

Hoy celebramos el centenario de Enrique Gómez Correa constatando que su legado está más vivo que nunca. Lo hacemos con un maravilloso mural que se instalará a fines de año en el hall de acceso del nuevo edificio del Gobierno Regional. El trabajo, hecho por de la destacada artista radicada en México Susana Wald, se compone de 15 piezas, que armadas configuran un área de 45 metros cuadrados de puro surrealismo. Asimismo los caligramas de Ludwig Zeller insertos en la obra, con los nombres de los cuatro fundadores, iluminarán a Talca y a la Región del Maule. Es el amanecer de Mandrágora. De la misma forma que Vicuña es sinónimo de Gabriela Mistral, Talca lo es de Mandrágora.