Viaje al pensamiento de Juana Díaz

Por Andrea León P. @planetaleoncia

 

La autora de la técnica de deconstrucción y reconstrucción de prendas, Juana Díaz, continúa celebrando los 20 años de su marca con la colección ÍNSULA.  En un diálogo intenso, la diseñadora nos contó sobre su trabajo con ropa antigua, sus influencias, el discurso que está detrás de sus creaciones y sus proyectos 2021. Su obra trasciende fronteras e incluso la cantante islandesa, Björk, adquirió una de sus prendas. El taller de Juana Díaz, ubicado cerca del Barrio Italia de Santiago, está lleno de percheros, como si fuera un tupido bosque. En ese pequeño e íntimo espacio delinea sueños, ideas y experimentaciones. Y desde este punto retrocedemos al origen. 

Después de trabajar en teatro, cine, publicidad, danza y moda editorial, en el 2000 la artista creó su marca que desde DECO, la primera colección, fue calificada como transgresora. Este término resulta del todo coherente, ya que ella considera que la moda es un ejercicio de resistencia. Sus propuestas no concuerdan con las tendencias del mercado local y si bien posee clientes chilenos históricos, a quienes agradece infinitamente su fidelidad, piensa que su labor se aprecia más en el extranjero. Es así como ha participado en bienales y exposiciones en Tokio, Cuernavaca y Madrid y en ventas especiales (pop-ups) en Washington, Nueva York, Ciudad de México, París y Berlín con positivos resultados.

Sus prendas son versátiles y se adaptan a distintos cuerpos, sin distinción de género, resaltando el carácter y estilo de cada usuario.  Entre ellos destaca la cantante islandesa, Björk, ecléctica musa de grandes exponentes de la alta costura como Alexander McQueen e Iris van Herpen. En una parada en Santiago durante la gira promocional del disco Volta  (2007), el destino llevó a este ícono esencial de la moda y la cultura pop al Barrio Lastarria, donde adquirió un top de DECO. Juana no estuvo presente en ese momento. Solo recibió una llamada donde le contaron la anécdota que le costó creer por unos minutos.

Top de la colección  DECO (2000) que adquirió Björk en Santiago durante su gira del 2007. Fotografía de Juan Diego Santa Cruz @jdsantacruze

 

El eje de esta línea de diseño es una metodología de confección que Juana Díaz inventó, a partir de la deconstrucción y reconstrucción de ropa usada antigua para generar trajes vanguardistas. La técnica tiene un pie forzado: las piezas deben cubrir una parte del cuerpo que no le corresponde, es decir, una manga no debe tapar un brazo, sino que otra zona. Además, la autora desarrolló un concepto que ha aplicado con sus alumnos en diversas instituciones académicas: “usar los recursos que consigan, intercambien y recolecten, porque es una práctica fundamental en la actualidad. El azar, la arbitrariedad y la determinación de lo que existe es lo que fija mi pauta”.

Definir este método significó un viaje al corazón del vestuario. “El desarmado implica un profundo aprendizaje y respeto por el oficio. Se estudia cómo se armó la pieza, cuáles son las costuras y remates, cómo se construyó el bolsillo, cuáles son las estructuras de las entretelas. Uno entiende de qué forma se elaboraba una prenda, su moldería, que no se compara con la ropa rápida de hoy”, recalca la artista.

Al momento de mencionar a sus referentes, se cruzan dos mundos. Por un lado, su mayor inspiración es la indumentaria autóctona y étnica, los textiles de las culturas originarias y las técnicas ancestrales textiles que califica como “los grandes tesoros y maravillas de la historia”. Y en el ámbito de la industria de la moda, identifica a los japoneses Issey Miyake y Yohji Yamamoto, al belga Martin Margiela y a la inglesa Vivienne Westwood como sus influencias que “marcaron mi formación y amor por mi profesión”. 

 

Tapices portables

El año pasado la autora festejó sus 20 años con ÍNSULA. Gracias a la convocatoria de Pasarela Valparaíso, concretó esta idea que rondaba su mente. “Se trata de una síntesis de mis colecciones previas. Las materias primas que ocupé las venía atesorando, porque poseían una historia, un valor para mí, como unos vestidos de los años 50, al estilo Mad Men, que pertenecían a la abuela de un amigo”, explica la diseñadora.

Con el fin de efectuar un recordatorio del camino recorrido, ÍNSULA contiene tres citas: la primera es DECO (2000, hecha exclusivamente con prendas usadas); luego sigue la exposición individual de tapices HUELLAS DEGÜELLAS (2007, basada en  ropa desarmada sobre soporte de tela pintada); y el proyecto fotográfico UCRONÍA (2017, co-creación con Alfredo Méndez y Alejandro Rogazy), donde aparece la indumentaria que luego formó parte de la propuesta de aniversario.

En pleno encierro del 2020, Juana Díaz y la experimentada costurera, María Jara, quienes conforman una dupla hace 15 años, decidieron sacar adelante ÍNSULA. Para eso contaron con la ayuda de Carol, hija, aprendiz y heredera del conocimiento de María. El proceso de confección fue solitario, silencioso y a distancia. Juana se encargó de la fase de desarmado y composición de las nuevas piezas hasta el punto del hilván y las enviaba a María vía mensajero con un manual de indicaciones. Luego, realizaba correcciones y la moto iba y venía. El desenlace consistió en una serie de tapices portables, con siluetas de líneas amplias, que obtuvo buena crítica por parte de diseñadores de moda de distintos países que siguen la carrera de la artista textil. Esta recepción de sus pares la llena de satisfacción.

Y se suma un concepto más que se consigna en el sitio de la diseñadora: “el ÍNSULA es una zona del cerebro que está oculta, un vacío más grande entre los pliegues del manto cerebral. Un hueco aislado que se relaciona con nuestras vísceras. Algunos neurólogos sostienen que la ÍNSULA regula la empatía y que el uso prolongado de pantallas en niños entre 4 y 12 años daña específicamente y de manera irreversible las neuronas de esa zona”. En la etiqueta aparece la frase DE TRIPAS CORAZÓN, vinculando la etapa vivida en Chile desde el estallido social, seguida de la pandemia.  

Fotografía: Mati Gentillon @matigentillon Maquillaje: ESTUDIOMASBELLA @estudiomasbella Peinado: Juan Carlos Studio @juancarlos.studio

 

Diseño: Juana Díaz y Mariana Babarović 
Impresión en serigrafía: La Mano Ediciones 
Fotografía de la etiqueta: Waldo Salgado 

Planes 2021

Para este año, Juana Díaz, que se define como una activista de la moda, tiene varios planes, siempre ligados a lo manual, que es lo que ama, lo que alimenta su espíritu. “Estoy concentrada en crear y ser fiel a mí misma. Continuaré con ÍNSULA, porque es una colección cápsula y contiene trajes únicos. Existe mucho stock de material y quiero replicar la mezcla de camisas con piezas de vestidos o la combinación de kimonos con enaguas antiguas”, plantea.

 

Otro de sus proyectos consiste en presentar una línea de textiles para el hogar con Telas del Futuro, iniciativa ganadora del Premio por el Desarrollo en la 2a Bienal Iberoamericana de Diseño BID10 realizada en Madrid. Se trata de una materia prima textil confeccionada artesanalmente, utilizando desechos de la producción de moda local. Los restos se unen con alfileres, luego con hilvanes y finalmente a máquina con costuras de unión y freno mediante remates. Las telas resultantes tienen un carácter original, rico en texturas y atractivo visual, comparable a un mosaico. El objetivo es responder a las exigencias de un consumidor consciente.

De esta manera, Juana ofrecerá cortinas y telas a pedido, elaboradas con dicha técnica y otras parecidas al patchwork con terminaciones manuales. “Si debemos estar más en casa, la gente quiere tener un nido mucho más rico y un buen set para el teletrabajo”. Además, efectuará bordados de textos a mano alzada, “el resultado es más vivo y con un carácter diferente, más intuitivo”, afirma la artista.

 

Desde pequeña, tiene una relación muy potente con la pintura y el color. Admira al pintor Mark Rothko, máximo exponente de la abstracción americana junto con Jackson Pollock. Hasta los 12 años residió en Barcelona y Londres, debido al exilio de sus padres. “Sin arte no puedo vivir. Sigo llena de recuerdos, de permanecer horas frente a pinturas. En Inglaterra iba a la escuela pública y las clases de arte eran magníficas. Visitábamos museos y siempre volvía a ver los cuadros que me maravillaban”, comenta la autora. 

 

En estas dos décadas, Juana Díaz ha plasmado en su obra temas como migración, capitalismo, verdad y justicia, crisis energética, climática y alimentaria, vida de barrio y problemáticas sociales. El 2009, lanzó su colección Potencial Pandemia, en medio de la alarma por la aparición del virus H1N1. Como si fuera un presagio, en el desfile de lanzamiento las modelos lucieron mascarillas con el signo peso. “Son asuntos profundamente humanos que son transversales y que están instalados para que busquemos soluciones al respecto. Mi trabajo posee un contenido político implícito que pretende motivar la reflexión. Esa es mi necesidad creativa, no puedo generar una propuesta de vestuario si no tengo algo de qué hablar. Decir algo es más importante que ofrecer una buena prenda”, concluye la diseñadora, mientras manipula telas que esconden secretos de tiempos que no volverán.

 

Desfile de la colección Potencial Pandemia (2009) de Juana Díaz. Fotos: Cristóbal Prado 

Foto x Alfredo Méndez @mendezfoto.cl

 

Más información en www.juanadiaz.cl y en Instagram

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