“Resonancias tectónicas”: La instalación que puso al diseño chileno en el mapa global

Por: Carli Leal Quintana.
Fotografías: Roger Alarcón.

Luego de su debut a principios de junio en la Bienal de Diseño de Londres, el equipo de Chile ganó una medalla por ser el pabellón con mayor contribución e impacto de la versión 2021 (Most Oustanding Overall Contribution). Este premio fue otorgado por el Jurado Internacional de Diseño de Londres y Chile fue seleccionado entre 29 pabellones de países alrededor del mundo.

“Esta exhibición escoge el poder del diseño y las contribuciones a la manera que vivimos (…) reconoce una instalación, concepto y diseño excepcional”. Así se refirió la propia directora de la bienal, Victoria Broackes, sobre la propuesta chilena que fue creada y curada por los profesores de la Escuela de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile: Marcos Chilet, Pablo Hermansen, Martín Tironi, y la diseñadora Carola Ureta. Además de un equipo multidisciplinario donde están presentes Macarena Irarrázaval,  diseñadora de las piedras litofónicas; Valentina Aliaga, en la propuesta gráfica; Sistema Simple Estudio, en la propuesta de diseño industrial, y Design System International en el diseño de la instalación interactiva, entre muchos otros colaboradores.

En conversación con Revista Minga, Marcos Chilet, relata cómo se desarrolló el proceso creativo del pabellón. “Partió mucho antes de que existiera el llamado a concurso. Los cuatro curadores veníamos trabajando la relación entre diseño, poder y modelos de desarrollo. Carola Ureta, por ejemplo, hizo un fantástico trabajo que se llama La Ciudad Como Texto, que se concentró en las intervenciones gráficas expuestas en la Alameda después del estallido social”,comentó el académico. 

De igual manera y según cuenta Marcos, Pablo Hermansen y Martín Tironi, llevan años de una profunda investigación en el diseño bajo una perspectiva “más que humana”. “Los curadores estábamos muy al tanto del trabajo de autoras como Jussi Parikka, que habla de la geología como medio. Entonces cuando leímos las bases del concurso sentíamos que podíamos aportar. Debido a nuestro interés por la arqueología y la antropología empezamos a investigar la enorme profundidad material, conceptual y política de las piedras, y decidimos hacer de las piedras que suenan la llave para abrir una compleja trama de preguntas sobre el diseño contemporáneo (…) con esa investigación nos adjudicamos el Pabellón”, dijo.

En cuanto a la implementación, Chilet recalca que se trata de una obra colectiva que tardó año y medio en ser implementada, donde el equipo mencionado ayudó a darle materialidad a una propuesta museográfica y conceptual muy clara. “Todos ellos bajo nuestra coordinación hicieron un maravilloso trabajo”, destacó.

El Pabellón

Al entrar, los visitantes se enfrentan con el azul profundo que tiñe el espacio completo, seguido por un mapa geológico de los Andes que marca puntos clave tales como las locaciones de proyectos mineros, epicentros de terremotos, comunidades de resistencia y comunidades ancestrales de artesanos en piedra. Cada historia desplegada en el mapa conecta lo geológico con lo geográfico; lo futurístico con lo ancestral; lo local con la escala planetaria.

Una serie de litófonos ocupan el centro de la habitación, cada uno co-creado por personas de variados oficios y disciplinas, además los diseñadores trabajaron coordinados por los curadores los elementos físicos, sonoros, los modos de percusión y el registro del desarrollo de esta obra colectiva. Dichos litófonos están hechos de distintas rocas de Chile, con diferentes colores, texturas y formas, lo que crea un escenario sonoro diverso para que las audiencias interactúen con ellos. La habitación cuenta, además, con tres grandes pantallas que registran las interacciones de los visitantes con ellos, transformando el espacio en el epicentro de un evento tectónico.

Al ser consultado sobre las complejidades que presenta trasladar una obra como Resonancias Tectónicas a otro continente, Chilet indica que fueron “innumerables”. “Pero sobre todo por la pandemia COVID-19, los problemas surgidos dan para una novela. Rápidamente aprendimos que desde un punto de vista logístico teníamos que tener un plan A, B y C. Nunca sabíamos qué nuevo imponderable iba a surgir (…) En este sentido asumimos el lema del trabajo realizado era  `Esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor`, afortunadamente, contamos el apoyo del Ministerio de la Cultura y el Patrimonio, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el British Council y en particular en la Embajada de Chile en UK, donde el rol de Catalina Herrera fue fundamental”, relató

El mensaje de la instalación

Resonancias tectónicas, trasladó el diseño a una conversación- reflexión que va más allá del imaginario actual de lo que implica la disciplina, de hecho lo instaló en una perspectiva planetaria. “El Diseño no puede participar del modelo de desarrollo actual sin cuestionarlo, y de igual manera reconocer la interrogante: ¿Para quién/qué es el diseño hoy?. Estas preguntas son especulativas, aún no sabemos qué puede ser el diseño en una sociedad post-capitalista o decolonial”, expresó Marco, quien también agregó que la idea del pabellón es tratar de buscar en ciertas materialidades, como las piedras y sus sonidos, una historia alternativa de la tecnología, algo que permita ser simultáneamente ancestrales y futuristas. Otro punto importante según el curador es la crítica al antropocentrismo, donde hacen una revisión ontológica del diseño y para esto proponen desplazar el sujeto de diseño desde el usuario al planeta.

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