Por Andrea León P.

@planetaleoncia

Eugenia Ibarra Letelier, fundadora de la marca de tejidos, Ropa de Género, coordina una red de tejedoras que desarrolla piezas con materias primas nativas y técnicas artesanales, sobre la base de la investigación textil. Destacada por el jurado de la 7ª Bienal Iberoamericana de Diseño 2020 efectuada en Madrid, considera primordiales la anatomía y el movimiento del cuerpo humano para elaborar una colección. Sus tonos y estructuras se inspiran en la naturaleza, la cosmovisión y el territorio.

 

¿Se puede pensar en el color del viento? Eso se pregunta la diseñadora, Eugenia Ibarra, mientras camina por la playa de Matanzas, balneario donde vive y lidera el funcionamiento de su marca de diseño de autor, Ropa de Género (RDG), que creó el 2006. Tras pasar por el mundo del retail, la producción de moda para diversos medios y estudiar marketing en Barcelona, se planteó el objetivo de construir relatos singulares a través de tejidos de punto. En constante observación de la naturaleza, promueve la exploración de volúmenes de las fibras sobre el cuerpo, el color y las texturas. Esto sintoniza con una reflexión sobre lo artesanal, local y manual.

 

El mar moja sus pies que se hunden en la arena gris y la autora encuentra una respuesta a su interrogante: “El viento tiene un color ‘transparente’, deja ver todas las tonalidades y además tiene sonido y drama cuando te enfrentas a él en un paisaje natural y más expuesto”. Su equipo lo componen artesanas de Litueche, Navidad, La Estrella, Santiago, Nueva Imperial y Olmué que confeccionan los tejidos y aplicaciones hechas a mano. La supervisión creativa, terminaciones y sello RDG se hacen en el taller de Eugenia en Matanzas. Esta red colaborativa nació en Valle Hermoso (La Ligua), el lugar donde la marca dio sus primeros pasos. Fueron siete años de profundo aprendizaje hasta que surgió la necesidad de buscar tejedoras en otros sitios para darle continuidad al proyecto. Por su avanzada edad, las fundadoras ya no podían seguir con el oficio y no tenían sucesoras. 

 

Las prendas se elaboran con alpaca Aymara y del Secano de La Estrella, mohair, lana merino y fibras vegetales como bamboo, lino y algodón que integran combinaciones cromáticas inesperadas guiadas por una artista visual. Continentes, atardeceres, surcos en la tierra, planetas misteriosos y fenómenos de la naturaleza son conceptos que se pueden ver plasmados en estas prendas únicas pensadas para que duren toda la vida.

Foto x Bárbara Gómez @bgomezc

Eugenia define el proceso creativo bajo la premisa de que “la artesanía y el diseño pueden interactuar. Juntos pueden conformar una narrativa a partir del territorio, inspiración, materias primas y recuperación de técnicas empleadas de generación en generación, respetando la labor colectiva, la identidad y sustentabilidad, integrando a la naturaleza y lo femenino”. Así, en los espacios de trabajo surgen diálogos textiles que son cruciales para comprender las potencialidades del quehacer de estas tejedoras. En este contexto, con el apoyo de los Fondos de Cultura, Eugenia está ejecutando junto con la diseñadora industrial Rocío Schatzke, el proyecto Incubadora Creativa del Tejido de Punto Rural en Navidad, La Estrella y Chépica, que pretende fomentar la creatividad y plasmar la identidad regional en los tejidos de las creadoras.

 

Construir en colectivo

Si invitamos a Eugenia a hablar de sus influencias, ella traza una línea de tiempo que parte en 1900 con Serguéi Diáguilev, fundador de los ballets rusos, por su visionario rol en el diseño. Luego da un salto a las revistas de los 60 y 70 como Ecran, que fijaba la pauta en la moda y que su abuela leía. La autora aún conserva estas publicaciones como retrato de una época. Continuamos con la música rock y pop de los 80, un gran referente en su historia. Entrando en los 90, destaca la revista inglesa i-D, fundada por Terry Jones, dedicada a la moda, música, arte y subculturas y el documental de Wim Wenders, Notas sobre Vestidos y Ciudades, donde entrevista al diseñador japonés Yohji Yamamoto. Era la época en que estudiaba Diseño Textil y esas imágenes le entraron hasta por los poros. Asimismo, siempre revisa la obra del filósofo francés Gilles Lipovetsky, de la socióloga argentina experta en moda, Susana Saulquin y de la artista textil estadounidense Sheila Hicks.

 

Todo ese mapa conceptual interno se complementa con su participación en muestras realizadas en Japón, México, Estados Unidos y Chile, así como la reciente Mención del jurado en la 7a Bienal Iberoamericana de Diseño BID20 en Madrid (noviembre 2020) por el proyecto Tejido Escapular, en la categoría Diseño de moda, textil y complementos. A partir de la investigación textil, Eugenia estableció un sistema sobre la base de la importancia anatómica de la cintura escapular (zona circular que abarca la clavícula y el omóplato) para lograr un movimiento orgánico y adaptable a distintos cuerpos. La primera pieza se generó el 2015, en tejido de punto a dos agujas, tomando la imagen del cultrún con los puntos cardinales un formato semicircular que representa la mitad del universo. 

(Foto xPaula Ziegler @paulaziegler)

“El Tejido Escapular presenta el reciclaje de formas, colores, técnicas e ideas. Se trata de una indumentaria donde la textura es la protagonista, lo que se aprecia tanto en la nobleza de los elementos como en la calidez que exhibe mediante detalles artesanales. El método se asocia con la exploración del volumen, paleta de tonalidades y materialidad, resultando un diseño original y atemporal”, comenta la artista.  

 

A futuro, el propósito de la autora es expandir y fortalecer la red de tejedoras en Chile y otros países para continuar la retroalimentación y el aprendizaje, como lo hizo el 2016 en su estadía en Perú con las artesanas de Chinchero. “Quiero compartir para construir en colectivo, desde el respeto por el medio ambiente y la esencia de los materiales, en una relación armónica con la naturaleza y sus dinámicas productivas. Trabajar con la historia de cada uno, no olvidar nuestras raíces, tener un diálogo entre pasado y presente para lograr un mejor futuro. Mi ideal es que el proceso de creación se abra a explorar, rescatar técnicas y fibras locales. Además,  si vinculamos el imaginario con una solución contemporánea, el producto final se transforma y adquiere un carácter innovador”, concluye la creadora de RDG.  

 

El viento sigue intrigando a Eugenia Ibarra. Respira profundo y observa la puesta de sol en el Pacífico. En su mente se tejen infinitos puntos anaranjados, lilas y amarillos…

 

Más información en www.ropadegenero.cl y en @ropa_de_genero

 

Eugenia Ibarra Letelier, fundadora de la marca de tejidos, Ropa de Género.

(Foto xPaula Ziegler @paulaziegler)

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